¿Por qué un segundo dura lo que dura?

La curiosidad es algo natural en el ser humano, siempre nos estamos preguntando el porqué de muchas cosas, nos gusta aprender y curiosear sobre situaciones y cosas que no entendemos o nunca nos había llamado la atención. Entre las múltiples interrogantes, tenemos la duración del tiempo, específicamente al referirnos al segundo y nos preguntamos a qué se debe que el segundo dure tan poco tiempo. ¿Por qué un segundo dura lo que dura?

Vamos a comenzar con algo de historia, para entender lo que representa un segundo en términos del tiempo.

Sabemos por experiencia que un segundo, está referido a un determinado tiempo, y que cuando decimos tal situación se dio en segundos, nos referimos a que ocurrió en un instante, es decir en un período de tiempo demasiado corto casi fugaz.

El término segundo fue adoptado por la sociedad para detallar lo más minucioso posible las medidas del tiempo, en especial cuando se requiere de exactitud, tales como en las competencias deportivas, o en ciertas experiencias donde se requieren de una precisión en el tiempo en que ocurre determinado eventos y con ello obtener resultados con la mayor exactitud posible.

El segundo, forma parte de las unidades que fueron creadas para medir la rapidez en que se dan ciertas situaciones, se refiere a una cantidad muy pequeña del tiempo, se determinó al segundo como la unidad fundamental del tiempo.

¿Cuál fue el origen de las mediciones del tiempo?

El origen de las mediciones del tiempo comienza desde tiempos antiguos, donde se tomaba para determinar la duración de los mismos con la observación de los astros, así un día es el tiempo en que un punto de la tierra esté enfrentado al sol en la misma posición dos veces, dividiéndose este periodo en dos partes, lo que viene hacer la salida y la puesta del sol, el día y la noche.

Los egipcios observaron que en la oscuridad aparecen continuamente doce estrellas, lo que los llevó a pensar que podían dividir la noche en doce partes y lo mismo debía ser para la duración del día, doce partes. Así, tenemos la división del día y la noche en doce horas cada uno.

En la antigüedad, los romanos fueron los primeros en dividir las horas en minutos y segundos, dividieron las horas en 60 partes más pequeñas que llamaban pars minuta prima o “primera parte pequeña”, de donde le asignaron el término minuto. Luego, dividieron los minutos en 60 nuevamente, llamadas pars minuta secunda o “segunda parte pequeña”, que a lo largo del tiempo derivó en la palabra “segundo”.

La definición de un segundo data desde tiempos remotos, partiendo de las observaciones directas de los astros, mediciones imprecisas en esa época que se perfeccionaron, ya en 1750 y 1980, determinaron que un segundo es como la ochenta y seis mil cuatrocientosava partes (1/86.400) de un día solar medio. A partir de 1967 se empezaron a buscar mediciones más exactas que las que tomaban como base el tiempo astronómico y en la actualidad se basan en el tiempo atómico.

Por consiguiente, un segundo dura un tiempo muy corto, por todas las observaciones y estudios realizados por el ser humano a lo largo del tiempo, tanto a nivel astronómico (estudio de los astros) como a nivel atómico.

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