Origen de los grados Fahrenheit

Cuando vemos el reporte del tiempo en relación a la temperatura nos informan a qué grado de temperatura nos encontramos, y estos son expresados normalmente en grados Celsius (ºC) en gran parte del globo terrestre, que miden la temperatura empleando la escala Celsius mientras que pocos países entre ellos los Estados Unidos, Belice, Las Islas Caimán, las Bahamas, Myanmar (Birmania) entre otros, emplean oficialmente la escala Fahrenheit (ºF) para medir la temperatura. Sin embargo, muchas personas de otros países como en el Reino Unido, Australia, Sudáfrica, Canadá, Irlanda, India y Jamaica, también siguen empleando los grados Fahrenheit por costumbre o tradición.

Al hablar de grados Fahrenheit nos referimos a la unidad que se utiliza para medir la temperatura, empleado como patrón, la Escala Fahrenheit. Esta información, nos sugiere cierta curiosidad de conocer de dónde surge esta manera de medir la temperatura en grados Fahrenheit ¿Cuál es el origen de los grados Fahrenheit?

¿De donde salieron los grados Fahrenheit?

Los grados Fahrenheit se originan cuando el físico Daniel Gabriel Fahrenheit inventa un termómetro de mercurio con la finalidad de establecer una escala que permita medir las temperaturas con la mayor exactitud posible. Esta escala es llamada Fahrenheit en honor a su creador, donde se establecen los puntos de congelación y ebullición del agua en 32 °F y 212 °F respectivamente. Esto equivale en grados Celsius a 0 ºC (punto de congelación) y 100 ºC (punto de ebullición).

Para crear esta escala de medición de temperatura, Fahrenheit estableció tres puntos de temperatura referenciales. Primero colocó un termómetro en una mezcla frigorífica que contenía cloruro de amonio, hielo y agua, logrando estabilizar la temperatura en 0 °F, obteniendo de este modo el primer punto.

El segundo punto lo establece en 32 ºF, punto que lo obtiene, empleando el mismo termómetro pero en una mezcla de hielo y agua, y el tercer punto lo determina midiendo la temperatura de su cuerpo, colocando el termómetro en su boca o debajo de las axilas, lo que le dio 96 ºF.

Una vez obtenido los puntos que necesitaba, procedió a dividir la escala en doce partes, y estas divisiones las volvió a dividir en ocho partes de tal forma que fueran iguales, resultando una escala de 96 grados. Cada división realizada en la escala equivale a 1 °F.

Esta escala más adelante fue modificada al comprobarse que la temperatura del cuerpo humano en condiciones normales corresponde a 98,6 ºF. Al culminar su experiencia llegó a la conclusión que con su diseño de esta escala el punto de congelación del agua es 32 °F y el de punto de ebullición 212 °F.

El hecho de que no todos los países usen para su medición de temperatura una escala determinada, no influye a la hora de expresarla, ya que se pueden hacer conversiones entre una y otra escala sin ninguna dificultad. Hoy día encontramos en la internet convertidores de unidades que nos facilitan su uso. Así que no hay problema en su utilización para fines prácticos.

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